La cultura proactiva que garantiza el futuro de tu organización

Llevábamos tiempo hablando de ello. Brotaban nuevos artículos que hablaban de ello cada día y ocupaba una posición preferente en cada vez más eventos, formaciones, conferencias. Hasta que el significado de VUCA nos ha golpeado de frente. Con la sensación de haber sido sin previo aviso. La situación que estamos afrontando ante la crisis del coronavirus, está ejemplificando cada una de las palabras que forman el entorno VUCA: La volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad. Sin embargo, estas condiciones no han emergido con el estallido de la crisis sanitaria, sino que simplemente se han manifestado una vez más a través de ella, y es que la complejidad es el marco en el que vivimos y hacemos empresa cada día. Los elementos del entorno VUCA son también los elementos en los que se asienta la cultura de una empresa.

La cultura de una organización marca su forma de pensar, de comportarse, de relacionarse, de resolver, de sentir. Es ese conocimiento tácito y explícito que las personas consideran válido para resolver las tareas y problemas que afrontan cada día en la empresa, es la huella diaria que dejan las creencias, valores, sistemas y estructuras que configuran la personalidad de la organización con el paso del tiempo y… las crisis.

Esta crisis en concreto está desvelando el grado de solidez de la cultura de las organizaciones y las consecuencias de haber prestado excesiva atención a los resultados (meramente económicos) en el corto plazo, sin haberlo hecho en los factores que permiten que esos resultados sucedan y que la empresa pueda adaptarse a un cambio tan drástico de la mejor forma posible.

Aquí es donde reside el valor de una cultura corporativa proactiva. Una cultura con el equilibrio perfecto entre la estabilidad y la adaptabilidad, entre un propósito claro y el espacio abierto para la participación y la regeneración de compromiso que permite a las personas sentirse alineadas con la organización. Una cultura que acciona y no solo reacciona.

Hoy queremos hablaros de los ingredientes de una cultura proactiva, como elemento diferenciador de las organizaciones que consiguen liderar el entorno y sus cambios gracias y a través de sus personas, una condición que la situación actual está revelando como imprescindible para garantizar la supervivencia empresarial.

Escucha

En una cultura corporativa proactiva, la escucha se vive de forma multidimensional. Nos apoyamos en este caso en el modelo de la Teoría U de Otto Scharmer, para ilustrar los niveles de escucha que puede atravesar (o no) la cultura de una organización, hasta tener su mente, corazón y voluntad abiertos hacia la aportación de valor:

No son pocos los ejemplos de empresas que apenas rebasan el nivel más primitivo de todos, el de descarga, en un bucle infinito de reconfirmación de viejas opiniones y juicios sobre los que la dirección asienta su poder en muchos casos. Solo cuestionando los hábitos de juicio enquistados por el paso del tiempo, la cultura puede trascender hasta un nivel superior en el que seamos capaces de escuchar desde fuera, incorporando datos y hechos para seguir cuestionando con pensamiento crítico. Esto seguirá sin garantizar la capacidad de la organización para adaptarse a las circunstancias, si no eleva su capacidad de escucha hasta ver a través de los ojos del otro, de forma empática y conectando emocionalmente. Pensemos si no en esta misma crisis. Mucho antes de que los datos lleguen, las personas manifestamos necesidades que solo las empresas con una clara orientación a la conexión y la escucha empática están sabiendo reconocer, hallando oportunidades en ello. La fuente de oportunidades se encuentra en un nivel todavía superior, el de la escucha generativa, el único grado de conexión que permite que la organización perciba el futuro que emerge a través de su cultura. Este podría ser el caso de todas aquellas empresas que entendieron, antes de que esta crisis llegara, que la humanidad está necesitando nuevas formas de hacer y sentir, a través de nuevas formas de hacer empresa, con una economía al servicio de las personas y no al revés.

Es tiempo de reflexionar, ¿Qué grado de escucha refleja la cultura de tu equipo y organización?

Gestión inteligente de su conocimiento y talento

La excesiva burocracia, la agilidad de fachada y la falta de conciencia sobre la adecuada gestión de conocimiento y talento está saliendo a la superficie estos días allá donde miremos. Las organizaciones con una cultura orientada hacia el valor de las personas por su conocimiento y talento están sabiendo rearmarse ante nuevas formas de trabajar. Aquellas que han orientado su cultura hacia el acaparamiento de información con una absoluta desconexión con el talento y el valor de las personas, están sufriendo bajo una suerte de control infantil para garantizar que su gente hace lo mismo que hacía el día antes sin cuestionarse si quiera si es lo mejor que pueden hacer. Y mucho peor sin confiar en que su gente puede hacerlo. Si lo que quieres ver en tu organización es una corriente de conocimiento y talento que fluye con independencia de las circunstancias, insisto, con proactividad, será necesario que pongas foco en gestionar de forma inteligente a las personas, su talento y su conocimiento.

Emoción y relación como puntos cardinales

Una cultura proactiva, capaz de adaptarse a los cambios, es una cultura que entiende que los comportamientos conducen a resultados y que, ya que los comportamientos son moldeados entre emociones e interacciones entre las personas, los resultados de negocio a su vez dependen de las emociones y las relaciones que se dan en las personas de la organización cuando se trata de trabajar por hacer posibles los resultados, tanto si son satisfactorios como si no.

Solo creando espacios -simbólicos y físicos- donde las emociones tengan ese reconocimiento y las relaciones se cuiden, podrás contar con el compromiso de las personas para con los objetivos de la organización, incluso cuando estos necesitan cambiar drásticamente, como está sucediendo últimamente.  Cuando pides a las personas que regeneren su compromiso con la organización incluso cuando su puesto de trabajo peligra, es importante que seas consciente de que también ellas están poniendo sus emociones en ello. Si las emociones y las relaciones entre las personas nunca fueron un aspecto importante en la cultura actual de la organización, será difícil que estas respondan con su 100% en situaciones de alta incertidumbre.

Comunicación con mayúsculas

Como especialistas en la creación de espacios de crecimiento y desarrollo en las empresas, desde Benagui tenemos claro que la comunicación suele ser un punto flaco en las culturas empresariales. Aquí no hablamos solo de políticas para hacer llegar información a las personas implicadas, sino de la eficiencia en los canales, la intención de la comunicación y su bidireccionalidad, sobre todo su bidireccionalidad. 

En una cultura proactiva la comunicación no solo fluye en cascada, sino que se apoya en un espacio de diálogo que permite a las personas expresarse, aportar y conectar con el valor de lo que hacen, además de evitar fugas de talento y eficacia, dada la relación directa entre la comunicación y el deseado “alto rendimiento”. Contar con líderes que sepan comunicar(-se) se convierte en un aspecto crucial en este sentido. El hecho de que la mayoría de las personas abandonen una empresa por su jefe ya nos está enviando un mensaje muy claro sobre el coste de una comunicación deficiente. Los ingredientes base de esta comunicación son confianza y la honestidad, cualidades que no emergen de la nada en la cultura, sino que entrenan y se cultivan hasta que pasan a formar parte del ADN de la organización. 

Actitud emprendedora

La cultura proactiva es la que sostiene una actitud emprendedora y digo sostiene, porque no basta con tener la voluntad, sino que la detección de oportunidades, la innovación, la creatividad propia de esta actitud han de apoyarse en canales y recursos que la sostengan. De nada sirve pedir a las personas que aporten nuevas perspectivas si alimentas una cultura en la que levantar los ojos del ordenador/ máquina o cualquiera que sea el puesto de trabajo, no solo no cuenta, sino que es impopular. Si buscas una cultura innovadora, emprendedora, es importante que asumas que la vas a encontrar donde pongas tiempo, recursos y confianza para ello. Además, las promesas vacías tienen aquí una doble penalización cuando las personas no ven ni participan de aquello que proponen.

En Benagui somos especialistas en desarrollar y potenciar los elementos imprescindibles de una cultura proactiva desde las personas, a través de coaching, formación y talleres a medida de las organizaciones dispuestas a marcar la diferencia a través de una cultura sólida y con reflejo en el rendimiento de sus equipos y los resultados de negocio.

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